14 de agosto de 2013

Pudimos ser Dioses


Pudimos ser más que dos simples personas. Pudimos ser Dioses. Aunque sólo lo fuésemos el uno para el otro, aunque los demás no se dieran cuenta.


Jandro Güell.

11 de agosto de 2013

Oscuro deseo


Te deseo. De una forma animal, primitiva, pura. Te deseo de la manera más egoísta. Como sólo se desean las cosas que no has tenido y que sabes que nunca poseerás.


Jandro Güell.

Los ojos clavados


Cuando camino los días, como casi siempre perdido, sólo me detengo en las miradas de algunos extraños que se cruzan conmigo.

Los ojos clavados. Pausa de tres segundos. Fundido a negro hacen las pupilas, se traba el paso, se apagan los sonidos. Después, en un parpadeo se rompe el vacío. Seguimos andando, no nos conocíamos y no nos hemos conocido. Pero esos tres segundos en que nos miramos bastan para que me arrepienta de no haberte sonreído.


Jandro Güell.

La pena


Si al no lucirme yo
brilla mi ausencia,
caminen mis pasos de tambor
por la escalera lenta.

Vale la pena tu alegría,
valga mi pena por conseguirla.
Si de mi penar tu cara brilla,
gozo de pena con mi partida.


Jandro Güell.

En la mecedora


Y como no sabía claramente a dónde van las personas cuando mueren, inventé un cielo para ella. Me la imaginaba al acostarme en una casita blanca con el tejado celeste, en un prado verde interminable, a la sombra de un único árbol de tronco robusto y firme, gran copa y hojas perennes. Junto al árbol un estanque de ranas cantoras y juncos bailones. La casita tenía un porche. En el porche una mecedora. En la mecedora la veía; en sus manos un libro, ese con el que me dormía al leerme. No necesito cementerios. Así, cuando te necesito, ya sé donde encontrarte.



Jandro Güell.

10 de agosto de 2013

Tiempo invertido


¿Sabes qué es lo mejor de pasar una tarde contigo?

¿Qué?

Que siento que son las ocasiones en las que mejor dedico mi tiempo. Se nos ha concedido un tiempo para emplear en este mundo. Un regalo. Y cuando estoy contigo siento que ese regalo tan valioso que poseemos siempre está inmejorablemente utilizado. Por eso nunca pierdo una ocasión para dedicártelo.

¿No importa dónde, ni qué hagamos?

En ocasiones, las conversaciones sin importancia en lugares sin importancia son los momentos más importantes en la vida. Es lo mismo que decir que lo que importa es con quién los compartamos.


Nota: No podemos invertir el paso del tiempo. Sí podemos invertir mejor el tiempo que nos queda.


Jandro Güell.

Lenguaje mudo


Me encantan las cosas que nos decimos cuando no nos decimos nada. Cuando lo hacemos a través de códigos cifrados, de canciones que nos gustan, de guiños invisibles, de caricias a oscuras, de lecturas entre líneas. Nuestro lenguaje mudo.


Jandro Güell.