15 de enero de 2013

Al atardecer

Camina el Sol lánguidamente hacia donde termina el cielo. Allá donde el horizonte es el límite definido por la costura que une el aire con el océano. Cansado por el esfuerzo de mantenerse elevado, mas que andar, parece que cae sin remedio desde lo alto de la cúpula celeste al líquido elemento sazonado de un azul más intenso; atraído quizás por su reflejo, falso hermano gemelo, que lo llama cual sirena con suspiros marineros, aumentando su anhelo, provocando su muerte. Al acercarse en su ocaso descubre el engaño, y se ruboriza consciente de que la Luna lo observa con su vestido de noche punteado de lentejuelas. Testigo burlón, sonríe victoriosa mostrando el lunar, que es Venus, en la comisura de su boca. Rendido al fin, se hunde cauteloso en las simas del profundo, manteniendo la dignidad y prometiendo su regreso.

Jandro Güell.

10 de enero de 2013

El mercadillo de las cosas que te gustaban


Aún acostumbro pasear por el mercadillo de tus caprichos. Detenerme en el puestecillo de las cosas que tanto te gustaban; aquel del toldo verde pistacho, donde vendían las chocolatinas que te deleitaban después de las comidas, después de nuestras batallas; el que tiene por mostrador esa mesita caoba sobre la que se exponían los caramelos de tus besos por sorpresa, esencias de tus caricias en mi nuca, los “corgameles” que prendían en tus miradas de reojo. Sigo comprando las horas de la madrugada para escuchar tu “sonanta”, admirar los dibujos de tus dedos en el mástil mientras te muerdes los labios. Tardes de sofá, mañanas de paseos y noches de juegos a precios de saldo. En cada visita me llevo en el bolsillo una de las notas con tus “Te quiero” que escondías entre mis libros para sorprenderme en los paréntesis, y que me armaban con una sonrisa para defenderme del resto del día. Cada tarde vuelvo al rinconcito aderezado con el incienso del aroma de tu piel que se consume lentamente sobre el quemador de mi cuello. Y sobre nosotros el mundo entero, plasmado en papel de pergamino bordado de rutas, hilvanados de caminos que convergen en tu vientre. Todavía hoy paso despacio por aquel tenderete, el tuyo, para acordarme de no olvidarte.

Jandro Güell.

4 de enero de 2013

2013


Viernes 4 de Enero, siete de la tarde. Hoy he muerto. Puede que para siempre.

Jandro Güell.

Uno, dos, tres



Una vez leí que en el siglo XII , no puedo concretar más la fecha, un trovador dijo << El primer beso no se da nunca con la boca, sino con los ojos>>. Tan evidente, como ocurre con las verdades simples y puras, tuve la sensación de saberlo desde siempre. De este modo, añádole al amigo: el segundo se da con las manos. Aunque, ¡ay de la dulzura del tercero!

Jandro Güell.

27 de diciembre de 2012

Suicidio pasivo


Ya sabéis que no me siento demasiado cómodo hablando en público, aún así creo estar obligado a agradeceros profundamente que hayáis podido asistir a esta reunión. Cabe decir que nunca he ostentado un gran poder de convocatoria, no obstante me felicito por haber sido capaz de reunir caras que hace mucho que no veía y otras, más habituales, por las que siento un enorme cariño.

Hoy es el día de mi cumpleaños, como todos sabéis, pero no es el motivo por el que me propuse rodearme del rosario de personas que tengo por orgullo. Mi objetivo primordial es el de haceros conocedores de lo inminente de mi muerte. Por favor, dejad que concluya. La enfermedad que me abate está en su último estadio y no me precio de ser luchador cuando la batalla ya está perdida. Para muchos seré un cobarde. No os lo reprocharé. Pero no es miedo ni falta de bravura, es aceptación. Acepto la vida que he llevado, mis aciertos y errores; comprendo que lo que no hice fue porque no quise o no pude, pues no siempre se cumple el dicho; recuerdo mis años recientes y algunas anécdotas salpicadas que se gravaron caprichosas en la memoria sin yo pretenderlo; y todo ello me parece suficiente. Se me ha concedido un tiempo y lo he utilizado, ahora me parece hipócrita querer arañar alguno más imaginando que sacaré mayor provecho.

Éste no es un discurso macabro, simplemente pretendo gozar de mi funeral con vosotros. Un funeral sin luto, sin llanto y sobretodo sin difunto. Poder despedirme de vosotros con un abrazo y no esperar vuestro último adiós cuando ya no pueda escucharlo. Velaremos juntos la noche, brindaremos por el pasado, comeremos del presente y apuraremos de verdad lo que nos quede. En definitiva, seremos conscientes de que estamos viviendo.

Jandro Güell.

12 de diciembre de 2012

El actor


Quiero ser embustero, el gran mentiroso, un espejismo de emociones . Acreedor de falsedades, suplantador de identidades; hipócrita, cínico, ilusionista, manipulador de realidades; creer mis propias mentiras para aparentar las perfectas verdades; fingir opiniones, creencias y modales; inventar historias verosímiles para confundir al respetable. Y al final de la farsa, inundado del aliento de los crédulos, quitarme la máscara y que el público se desengañe.

Jandro Güell.

10 de diciembre de 2012

Cuando duermo

Palpita mi corazón desnudo en la oquedad de mi cráneo. Suenan tambores en las membranas de mi pecho; sonidos de guerra que, entre calma y calma, desatan tormentas de suelo a techo; tronar de bombo y caja a ritmo procesional de viernes en luto; bombeo cadente en los callejones que enmarañan mi cuerpo, regando con rojos nazarenos de paso sereno.  Su tiritar resuena en el cuello , y zigzaguea entre las montañas de la nevada almohada, como el inquieto eco que busca su muerte en espacio abierto.

Jandro Güell.